MANIPULACION DE PLAGUICIDAS

Blog de Josep Serrano Albir

LA MANCHA FOLIAR DEL PALMITO

Posted by Josep en 9 febrero 2011

1. INTRODUCCIÓN
Una de las principales dificultades con las que se encuentran los profesionales de la jardinería, es el gran desconocimiento de las plagas y enfermedades que afectan a las plantas ornamentales y su consecuencia en el manejo y mantenimiento de zonas verdes y jardines.
Entre las palmáceas ornamentales que más se emplean en jardinería como elemento ornamental, se encuentra la palmera Chamaerops humilis L., conocida con el nombre de palmito. Esta especie se emplea en muchos parques y jardines mediterráneos. Su distribución abarca toda la costa mediterránea de la Península Ibérica, el sur de Francia, Italia y Grecia. Su tolerancia a las bajas temperaturas se estima próxima a los -10ºC lo que permite ampliar dicha distribución hacia zonas del centro de la península Ibérica donde las heladas imposibilitan el uso de otros tipos de palmeras o  a zonas más cálidas del sur de Inglaterra, Bélgica y Suiza.
Entre las enfermedades más frecuentes de las palmeras se encuentra la mancha foliar causada por Pestalotiopsis palmarum (Cooke) Steyaert, también llamada Pestalotia palmarum Cooke. Se trata de un hongo (Ascomycota) cosmopolita que causa manchas negras coalescentes en las hojas de contorno bien definido y que pueden crecer hasta necrosar gran parte del limbo foliar. En ataques severos, la podredumbre puede llegar al cuello de la planta, llegando a producir la muerte de la misma. Este hongo es capaz de causar enfermedad en una amplia variedad de palmeras, entre las que destacan Phoenix dactylifera L. (palmera datilera), Phoenix canariensis Chabaud. (palmera canaria) y Washingtonia robusta Wendl. (Washingtonia).
Aunque la epidemiología de la enfermedad no ha sido muy estudiada, parece que, al igual a como sucede con otros muchos hongos de la parte aérea de las plantas, las heridas favorecen la entrada en los tejidos de la palmera. Por eso es frecuente encontrarlo en ramas que han sido podadas o en tejidos que ya han sido afectados por otros patógenos anteriormente, aprovechando así las heridas como vía de entrada. En Elais guineensis Jacq. (Palma aceitera) esta enfermedad se encuentra íntimamente asociada con insectos, que actúan como agentes de inoculación y de transmisión de la enfermedad por las heridas que causan al alimentarse en el envés de las hojas.

2. SÍNTOMAS

Los síntomas iniciales son manchas negras pequeñas y circulares rodeadas por un borde o halo amarillo y situadas en el envés de los foliolos de las hojas. Según avanza la infección del hongo, estas lesiones se amplían, y cambian su color a un color blanco-grisáceo con bordes negros bien marcados. En la zona central de las lesiones se observan los cuerpos fructíferos (acérvulos) de este hongo. Las manchas se hacen confluentes y gran parte de la lámina foliar se necrosa en más del 95% (Foto 1), secándose toda la hoja, especialmente las hojas inferiores.

La consecuente disminución del área foliar es especialmente dañina en este tipo de palmáceas, no solo por el descenso del rendimiento fotosintético sino por la depreciación del valor ornamental de los ejemplares afectados (Foto 2).

La pestalotia, que así se llama la enfermedad causada por este hongo, puede encontrarse circunscrita solamente sobre los foliolos de las palmeras o avanzar hasta la base del peciolo de las hojas, llegando en ocasiones a colonizar el pseudotallo y afectar al crecimiento de la palmera, así como llegar a producir la muerte total de la planta.

 

 

3. IDENTIFICACIÓN
La observación directa, o a la lupa binocular suele ser suficiente para detectar la presencia de los acérvulos globulosos, lenticulares o elipsoides. Los conidios han de observarse al microscópio, y presentan cuatro septos, siendo las tres células centrales oscuras y una terminal hialina en cada extremo, con tres apéndices apicales y uno basal más corto (Foto 3).

4. MANEJO DE LA ENFERMEDAD

Pestalotia produce abundantes esporas que pueden ser fácilmente dispersadas por el viento y el aire, por lo que habrá que tener especial cuidado con las heridas, ya sean causadas en la poda o por insectos. El desarrollo de la pestalotiopsis se ve favorecido con condiciones ambientales de alta humedad y suelo mal drenado. La correcta aireación y el apropiado marco de plantación en el jardín, así como evitar que el riego por aspersión incida en las hojas de la palmera será un factor clave para prevenir la aparición de la enfermedad. Otro de los aspectos a tener en cuenta es la fertilización de las plantas. Abonados nitrogenados excesivos puede provocar desequilibrios en la planta sensibilizándola al ataque de este tipo de patógenos. Cualquier clorosis producida por una escasa fertilización puede desembocar en necrosis de los tejidos afectados  constituyendo un punto de entrada para el patógeno.

Por tanto,  el control de la enfermedad ha de ser eminentemente preventivo, el manejo del riego junto con una fertilización equilibrada mejorará el estado de las plantas y con ello también se disminuirá puntos de entrada del patógeno.
En viveros, hojas con una alta incidencia de la enfermedad deberán de ser eliminadas o podadas para reducir la fuente de inóculo de la enfermedad y evitar así que tejidos sanos u otras plantas cercanas se vean afectadas, siempre teniendo en cuenta el daño que se ocasiona a la plantas. Así mismo, evitar la realización de heridas en momentos óptimos para el desarrollo del hongo (humedad alta, por ejemplo) será crucial para  aliviar la enfermedad. Si la palmera es joven con pocas hojas y la presencia del hongo es importante, deberá de ser eliminada del vivero.
En el mismo sentido, con el objetivo de reducir el número de heridas, si hubiera algún insecto plaga en las palmeras, se deberá de realizar algún tratamiento fitosanitario apropiado.
Aunque los fungicidas (clortalonil, mancoceb, etc.) pueden ser útiles en  el manejo de la enfermedad, son sólo un complemento más al adecuado manejo del agua, fertilización y estado sanitario de las palmeras. Los fungicidas no solucionan el problema, es decir, no curan las manchas ocasionadas por la enfermedad, sino que  ayudan a prevenir un mayor desarrollo del hongo.

Autores:
L. Gálvez1; M. de Cara2; A.Alajarín1; D. Palmero1.
1 Universidad Politécnica de Madrid (UPM). EUIT Agrícola. Madrid.
2Universidad de Almeria (UAL). Dpto. Producción vegetal. Almeria.

 

Artículo de Infoagro

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